viernes, 25 de enero de 2013

Repentismo: el ojo en un retrato

Recorro la ciudad. Visito el Centro Iberoamericano de la Décima y el verso improvisado, además el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural (CNPC). Busco información. Un dato que, por su carácter e implicaciones colectivas, esta destinado a ser de dominio público. Finalmente, por teléfono, hace más de una semana, la funcionaria encargada del Patrimonio Inmaterial en el CNPC prometió enviarme, vía correo electrónico, el decreto que aclararía mis dudas y daría por terminada la pesquisa. No cumplió su palabra o el archivo se extravió en la red. Nunca se sabe. La electrónica y lo digital, en ocasiones, pueden ser tan falibles como los seres humanos. Sin embargo ella aportó precisiones. Del lobo un pelo. Martha Esquenazi lleva razón. El documento a consultar es la declaratoria del Repentismo como Patrimonio Inmaterial de la Nación. Lo hallado no se corresponde con lo que debió ser, según la lógica que invocamos. En el texto anterior decía que reconocer una parte, y solo una, del Complejo de la Poesía Oral de raíz campesina era algo así como “pretender destacar el ojo dibujado en un retrato ignorando que él forma parte de la totalidad del personaje”. Finalmente los gestores se detuvieron en la contemplación del detalle, desgajándolo de la totalidad de la obra. El Repentismo, en tanto poesía oral improvisada, contempla no solo una composición-enunciación, en el aquí y ahora, de décimas, es decir, de diez versos octosílabos rimados, sino que entraña una forma particular de representación, un tipo de texto y de discurso, afincado en la Cultura Popular, formando parte de ella, que solo puede ser explicado desde la lógica de la Oralidad ficcional, que entre otras géneros incluye a la Poesía oral, pudiendo esta ser improvisada o no, cantada o no, y que adopta otros formatos o rompe las fronteras de los géneros literarios, como seria en el romance, la poesía épica, los poemas humorísticos, pornográficos o de doble sentido - marcadamente narrativos-, las estructuras cercanas a los saberes paremiológicos (refranes, sentencias, dichos), etc. No por ajustarse a normas u hormas internacionales, sino por fidelidad a los diseños de la Oralidad, hay que atender a los elementos que comprometen el ciclo oral, por lo que, además de la performancia, habría que destacar el proceso de recepción y a los receptores, al tipo particular de intercambios que se dan entre los dueños de la palabra, maestros del verso improvisado o no, y los públicos, que, como hemos insistido, ya no se circunscriben a los ambientes campesinos sino que alcanzan los centros urbanos e, incluso, inciden en el imaginario de los sectores letrados, que en Cuba, abarcan a la casi totalidad de los ciudadanos. En estos, y en los portadores, descansa el completamiento de las operaciones orales, porque en ellos está, de manera compartida, la capacidad de ejercer la memoria y el olvido, indistintamente, permitiendo, o no, la reproducción y la permanencia de una producto oral dado. La comunidad, de la que forman parte especialitas y públicos, se integra, de tal modo que, no solo construye versos sino que se construye a si misma. Romper, mirar parcialmente, de manera caprichosa y selectiva una matriz simbólica, es dañar o destruir un modo de vivir y ser, de pensar y sentir, es fracturar una comunidad. Celebramos a los maestros del verso improvisado y a su poesía de enormes resonancias, pero ellos y su arte no deberían, no merecen, ser desgajados del conjunto de la Poesía oral. Cuba, isla rodeaba de agua, frontera en el cruce de vientos y corrientes, siguió el rumbo de la mundialización del capitalismo, y con ello, en los años cincuenta, comenzó un proceso que llamaremos de desruralizacion progresiva, o mas bien, de urbanización forzosa, que llevó a la imposición del modelo de vida citadino como aspiración suprema. El campo era una barbarie que había que sustituir por la civilización. Al dejar de existir las situaciones de comunicación, las circunstancias que engendraban y gestaban la Poesía oral campesina, pareciera que esta fuera a morir, sin embargo, en las periferias urbanas primero, luego en toda el cuerpo de la nación, se dio el fenómeno insólito de la generalización y permanencia de un conjunto de formas culturales que eran originalmente ajenas a los modos urbanos. La poesía guajira asumió los temas y los símbolos, el imaginario citadino, y entró al alma colectiva haciéndose verso de todos. Nuevos tiempos engendran poesía nueva. Angelito Valiente y Jesús Orta Ruiz, y su controversia del siglo, quizás sean el ejemplo más significativo de esos “ajustes”. Convocatoria masiva, permanencia en el imaginario por más de medio siglo, lo garantizaron no solo la maestría de los cultores, la universalidad de los temas, sino que la respuesta de los receptores. En mi familia camagüeyana - alejada del occidente, espacio de aquel acto- guardaba memoria de ella, incluso, en casa se repetían algunos de los versos improvisados, especialmente los de Angelito, tan de nuestro gusto. Reconocemos a la voluntad del sistema de instituciones de la cultura cubana de distinguir el lugar y merito del Repentismo, así como la necesidad de preservarlo, pero sería conveniente extender el decreto a todo el complejo de la Poesía Oral de raíz campesina. En la canturía, en el guateque, en la fiesta campesina o urbana, en la que suena el tiple y el guiro, no solo se improvisan y cantan décimas, se da la controversia o la respuesta al pie forzado y se gozan las tonadas. Ustedes bien lo saben, allí siempre hay quien dice o improvisa poesía, mas no la canta, o se repiten versos que una vez fueron lanzados al aire en medio del arrebato de la inspiración pero que después viajaron en la memoria, en los papeles, en los libros, supuestamente tan alejados de lo oral. El Repentismo se hace acompañar de otras formas orales, poéticas o no, en medio de un contexto irrepetible que, en tanto expresión popular, no limita su alcance y resonancia. Cierta prensa ha repetido, sin mucho eco, que el gobierno cubano “se vio obligado a retirar” la candidatura del Repentismo para que la UNESCO lo reconociera como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Los que conocen de esos procederes, y les acompaña la recta intención, enseguida se dan cuenta de la trampa. La organización cultural de Naciones Unidas, que abrió en La Habana su primera oficina fuera de Paris, tiene una metodología para esas gestiones que se basa en acuerdos marco, como la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de 2003, que establece un protocolo y unos procedimientos. Uno de ellos establece los modos en que el postulador, es decir, los estados miembros, sus gobiernos, harán la solicitud, además de la existencia de expertos que analizan este documento y hacen, o no, recomendaciones, que pueden ser atendidas o desechadas. Después el país determina cómo continúa la ruta. Cuba, su gobierno, presentó la propuesta, la comisión hizo recomendaciones, y se optó, sabiamente, por retirar el documento, analizar, corregir y aumentar, y después, presentar, en mejores condiciones, un texto que permita el destaque de una de las manifestaciones más ricas y valiosas de la Cultura cubana, indudable aporte a los saberes colectivos. Esta podría ser la posibilidad para un acto de justicia pleno, abarcador e inclusivo: ¿por qué no presentar como propuesta para la declaratoria por la UNESCO de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad a todo el Complejo de la Poesía oral de raíz campesina, sus cultores y sus públicos, sus saberes, sus instrumentos y artefactos, sus sitios y modos de ejecución, y no solo al Repentismo? Lo escrito, escrito está. Este es el tercero de una serie de artículos que vengo publicando. En el primero dije que era un pie forzado. Insisto. Si no hay canturía, sino hay controversia, si al menos no entonamos unas tonadas, salpicadas de versos y textos, improvisados o no, cantados o no, escritos o no, mejor lo dejamos ahí. Pero quiero lanzar mí dardo. Una propuesta, como flecha, cuya razón de ser es el vuelo, y no en el lugar que alcance en la diana.

sábado, 12 de enero de 2013

Lo que deber ser y lo que es

Ha comenzado la canturía, más no la controversia. Desde varios sitios llegan ecos y comentarios acerca de mi texto Un pie forzado, solo uno. Entre ellos llamó mi atención, y disparó las alarmas, el mensaje enviado por Martha Esquenazi, investigadora de la Cultura popular cubana. Dice: “…solo premiaron el repentismo y no el punto guajiro en general que también incluye las tonadas y los diferentes estilos de interpretación y creo que debieron hacerlo general, es el único género musical tradicional cubano que está vigente en la mayoría del país con excepción de cuatro o cinco municipios solamente…” Las páginas Web del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural y del Centro Iberoamericano de la Décima y el verso improvisado, ambos con sede en La Habana, no reflejan, como era de esperarse, la resolución que reconoce a la Poesía Oral Improvisada como Patrimonio Cultural de la Nación, solo nos enteramos del asunto por notas de prensa aparecidas en medios cubanos y extranjeros, que, como sabemos, no siempre son redactadas por especialistas o conocedores, y que corren el riesgo de ser inexactas o quienes las escriben a veces optan por ignorar lo que pareciera ser un dato superfluo, poco noticioso, pero que, sin embargo, es esencial para comprender la dimensión y trascendencia del hecho publicitado. Por otro lado, algunos de ellos han señalado, que el reconocimiento incluye la décima cantada y sus expresiones de tonadas, punto cubano, controversia y pie forzado. Si fuera cierto que solo se consideró a la décima improvisada cantada y al punto guajiro, en sus diferentes variantes, estaríamos abordando nada más que una parte del fenómeno. Cosa que sería algo así como pretender destacar el ojo dibujado en un retrato ignorando que él forma parte de la totalidad del personaje. El daño cultural sería incalculable. Mientras espero por la consulta del texto legal, no debería apurar conclusiones. Si se confirma la interpretación de la Esquenazi, valdría la pena llamar la atención de los encargados de redactar la solicitud y a los que participaron en su evaluación y posterior dictamen, pues la Poesía oral improvisada o no forma parte del complejo de la Poesía oral, y ella de la Oralidad en su conjunto, que, como siempre sucede en la Cultura Popular, sabemos las dificultades que entraña su clasificación y delimitación, mucho más si se trata de colocarle fronteras y límites férreos que se originan en la Escritura. La décima, va pegada a redondillas, cuartetas y otras formas estróficas orales, y hay que verla junto a los romances, las seguidillas, el chiste en verso de variadas formas estróficas, las tonadas, las crónicas y noticias cantadas, e incluso – y espero que nadie se sonroje- junto a la poesía pornográfica o de “relajo”, de presencia socarrona y escurridiza en los guateques y tertulias campesinas. Se estaría ignorando, de paso, la décima improvisada no cantada, de larga tradición desde los tiempos de Juan Miguel Castro Palomino, Juan Francisco Manzano, Gabriel de la Concepción Valdés (Plácido) hasta Jesús Orta Ruiz, entre otros poetas; o sacaríamos fuera la poesía religiosa cantada o no, improvisada o no, que se ejecuta durante los Altares de Cruz en la zona oriental del país, o la que se utiliza en la liturgia del espiritismo cordonero y en los velorios donde, acompañada del cuento, cumple la función sagrada de celebrar la Vida en el momento de la Muerte o, la nada desdeñable, de mantener en vigilia a dolientes y acompañantes, especialmente durante los extensos funerales rurales. La poesía oral, improvisada o no, es un fenómeno marcado por la inmediatez, que se da en el aquí y ahora, en una situación comunicacional dada, con receptores específicos, y en medio de una representación libre y espontánea, abierta en sus procesos, pero regida por leyes no escritas. Aún si todo el complejo fuera reconocido y se dejara fuera, es decir, no se mencionara siquiera, a estás características performáticas o a los instrumentos musicales que le son propios – tres, bandurria o laúd, guitarra, clave, etc.-, o a los espacios – incluidas las Casas de la Décima o La Finca El Cornito, sede de las Jornadas Cucalambeanas- o los artefactos y vestuarios que se usan durante sus eventos, o a los modos de reproducción de los saberes que le son típicos, no estaríamos teniendo en cuenta lo pactado durante la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, 2003, de la que Cuba es signataria, que se reconoce como el protocolo vigente que rige los asuntos del Patrimonio Cultural Inmaterial. La tradición campesina, que se extendió primero a las periferias de las ciudades y pueblos, y que luego terminó abarcando los centros urbanos, a través primero de la radio y luego de la televisión, es una de las matrices simbólicas más definidas y vigentes de la Cultura cubana contemporánea. Lo que antes fue distintivo de un sector de la población, hoy integra la cubanía y la cubanidad, entendidas con Eduardo Torres Cuevas, como expresiones de un país sentido y pensado. La verdad de Perogrullo que enuncio en el título es, en primer lugar, un aviso para mí mismo. No debería adelantar conclusiones sobre lo que es, si nada más me atengo a los argumentos de lo que creo debería ser. En otro texto regresaré al tema, esperando que el reconocimiento haya incluido a todas las formas poéticas que integran el complejo de la Poesía oral de raíz campesina. De no ser así habría que convocar a una mesa de dialogo y concertación que proponga una redacción más abarcadora y compleja, capaz de reflejar a plenitud el fenómeno destacado, pues de lo que se trata es de reconocer en su totalidad, fieles a su verdad y lógica interna, una de las maneras en que la patria se expresa y se ve a sí misma, y no de un asunto que solo compete a eruditos, leguleyos y gerentes.

miércoles, 2 de enero de 2013

Un pie forzado, solo uno

El que acaba de atravesar el puente sin retorno podría recordarse como el año de los rumberos, los poetas repentistas y los lectores de tabaquería. Las instituciones, siempre cautelosas pero retardadas frente a los saberes populares, han terminado reconociendo lo que cada cubano, de a pie o de a caballo, sabía, sentía y preservaba en lo profundo de su ser: el Complejo de la Rumba, la Poesía Oral Improvisada y la Lectura de Tabaquería son Patrimonio de la Nación. Según la clasificación de la UNESCO habría que añadirle el adjetivo de intangible, de inmaterial; cosa que funciona dentro de una taxonomía no centrada en lo antropológico, pues si pensamos, con detenimiento, de seguro llegaríamos a la conclusión de que no hay nada de inmaterial en el hombre, o mejor, que no hay nada que escape a su materialidad, ya que ella es recipiente y poder, encarnación, fuente de donde mana el espíritu, por lo que en él todo le pertenece, como materia iluminada. Basta con reconocer la condición de obra, de contructo cultural, para tengamos que asumir también su tangibilidad. Después de saltar de la valoración y preservación de lo edificado al terreno de los invisibles visibles, de lo que suena y raspa, después de valorar la piedra habiendo celebrado los susurros y las marcas, la humanidad ha dado un gran paso hacia el tiempo presente como el único disponible y vivible. Reconocer que algo sea patrimonio común es identificar y legitimar su vigencia y presencia, luego entonces, lo que se está celebrando es su materialidad en el aquí y ahora. Hemos llegado hasta los decretos y valoraciones recientes gracias a los portadores, tanto activos como pasivos, que no son tan anónimos como suponemos, sino que funcionan en los ámbitos de la Cultura Popular, para la que autoría, originalidad y propiedad individual no son valores ni categorías rescatables ni destacables; y, por otro lado, el jolgorio es posible gracias a la intervención conciente de investigadores, promotores y gerentes de la cultura, o, fundamentalmente, por la permanencia de los receptores de esos saberes que continúan asumiéndolos y consumiéndolos. El olvido y la memoria son motores de acción simultánea, imprescindibles, que obligan a las artes populares a entrar en procesos de permanente resignificación y refuncionalización. Si la rumba, la lectura en voz alta o el repentismo, se hubieran congelado dentro de una tradición hubieran muerto. Los poetas orales ya asumen más temas urbanos o librescos que bucólicos; los rumberos tiene tanto de hip hop o de reguetón como de yambú, columbia o güagüancó, y los lectores de tabaquería saltan de la noticia al panfleto, del informe a la arenga, de la poesía a la novela, de la obra clásica a la contemporánea; y es que sus cultores y consumidores no viven en una campana de cristal o en la torre de marfil del pasado, por mucho que este pueda parecerse a una edad de oro. Celebramos, como país, las declaraciones y legitimaciones sucesivas, que son necesarias, en tanto focalizan la atención y obligan a que los que deciden vayan más allá de su propia subjetividad, escala de valores o salten por encima de prioridades, vaivenes y circunstancias. Que una manifestación o género de la Cultura Popular esté en la lista de lo hay que conservar y estimular garantiza su preservación desde la igualdad y la identidad en el reconocimiento y la jerarquía. Por lo tanto habría que seguir ampliando el rango de lo conservable. La poesía cantada e improvisada, en la rumba y el repentismo, así como la lectura en voz alta, por su cualidad performática, son manifestaciones de la Oralidad, que como se sabe es un sistema simbólico de expresión, de creación de lenguaje, que no se circunscribe únicamente a los tres géneros o productos culturales destacados. Habría que avanzar y terminar por reconocer como Patrimonio de la Nación a la Oratoria cubana, al Relato oral –chistes, cuentos, leyendas y mitos, saberes paremiológicos, y otras formas narrativas-, a la Narración oral – “tradicional” y contemporánea- y los Narradores orales, hasta las manifestaciones orales-representacionales como fiestas, desfiles, procesiones, fórmulas de cortesía, ceremoniales sociales públicos y privados, etc. Como denuncia el título este es un pie forzado, solo uno, luego entonces, la décima y la canturía la deberían poner otros. Esperemos, con paciencia carmelitana, que las instituciones de la cultura reaccionen y apuren el paso de modo que puedan identificar las huellas de aquellos que ya han ascendido hasta la cumbre de los “poderes creadores del pueblo” pero que aún esperan que los decretos y legajos hablen.

sábado, 29 de diciembre de 2012

En la noche de Navidad mi hermana está llegando

En la noche de Navidad mi hermana está llegando Apura el paso y el esplendor de la ruta no logra detenerla La ven pasar el león y el cabrito Ellos comentan - Va de prisa Y dicen bien Mi hermana no se detiene a contemplar las volutas y las torres el perfecto diseño la armonía y la majestad de los palacios Mi hermana no se detiene Avanza Sabe que puede no encontrar posada Lo dijeron los pastores Más lleva todo lo necesario No se detiene Durante cuarenta y cuatro años guardó - junto un muchacho elegante e ingenuo como ella- un oro tan puro como el de Ofir que de haberlo conocido Salomón lo hubiera colocado en el templo que construyó cuando soñaba con atrapar al Dios que arde Ella atesoró además el bálsamo de sus hijos idéntico al áloe que crece en las laderas del Monte Moria y cultivó mirra con ese arte tan suyo que lo mismo servía para atar el nudo de los pañuelos que para envolver el pan Tiene prisa La han visto pasar En la noche de Navidad mi hermana está llegando al Paraíso Nadie la detiene En la noche de Navidad Dios está a la puerta pues sabe va entrar una muchacha alta y fuerte como cedro del Líbano Él siente el olor a acacia de sus vestidos La está esperando Pero yo me he quedado en mitad de la noche y grito y me duele hasta el alma sin que nadie escuche ¡Dios mío Dios mío mi hermana es solo una muchacha… y tiene miedo! ¡Ábranse las antiguas compuertas! Mi hermana en la noche de Navidad entra y Tú la esperas. La estás esperando.

martes, 18 de diciembre de 2012

Grecia me hiere. Breve antología de poesía neohelénica

El poeta Roberto Manzano, encargado de escribir la nota de presentación a mis “versiones” de algunos poemas de Constantino Cavafis, publicadas por la revista Amnios, en su segundo número, me despertó una mañana interrogándome sobre la naturaleza de las mismas. Lo primero que atiné a contestar fue que estaban construidas a partir de traducciones. Pero eso es apenas una media verdad o una verdad a medias. Cuando comencé a leer los neohelénicos, allá por los años ochenta, me veía tentado a hacer correcciones, reescribirlos, versionarlos, hacerlos entrar en la norma del español que hablo. Como no escribo, no leo, no sé nada de griego, ni del clásico ni del moderno, mis versiones son hechas a partir de las traducciones al español (de Miguel Castillo, Ramón Irigoyen, Gaetano Cantú, Luis Cernuda, Nina Anghelidis y Carlos Spinedi), al inglés y el francés, y de textos dedicados al estudio de esta poesía - fundamentalmente del poeta alejandrino- donde aparecen traducciones literales y varias de estas. Es decir, comparando las traducciones, cotejándolas, intuyendo el sentido último de los versos, construí lo que él y ustedes tienen delante. No es obra de la filología sino del Juego, que es cosa seria, como deberíamos saber… Estos son los primeros párrafos del prólogo a mi antología de poesía Grecia me hiere. La encontrarán en formato pdf, edición de autor. Sabiendo por donde van “mis tiros” los invito a conocer la lista de poetas versionados y el link donde la pueden encontrarla y bajarla de inmediato: - Pórtico con precisiones pág. 3 - Vasilis Mijailidis pág. 5 - Kostis Palamás pág. 7 - Ányelos Sikelianós pág. 9 - Kostas Karyotakis pág. 11 - Constantino P. Cavafis pág. 13 - Yorgos Seferis pág. 19 - Andrea Embirikos pág. 22 - Zoí Karelli pág. 23 - María Poliduri pág. 24 - Rita Bumí-Papá pág. 25 - Ionna Tsatsou pág. 26 - Yannis Ritzos pág. 27 - Nikos Engonópulos pág. 29 - Odysseas Elytis pág. 30 - Athos Dimulás pág. 34 - Eleni Vakaló pág. 35 - Manolis Anagnostakis pág. 36 - Nikos Focás pág, 37 - Nikos Karuzos pág. 39 - Kikí Dimulás pág. 40 - Tasos Denegris pág. 42 - Katerina Anguelaki-Rooke pág. 43 - Yannis Kontós pág. 45 - Nasos Vagenas pág. 46 - Athiná Papadaki pág. 47 - María Lainá pág. 48 - Dimitris Kalokýris pág. 49 - Yenny Mastoraky pág. 50 - Adonis Fostiéris pág. 51 http://www.scribd.com/doc/116803088/Grecia-me-hiere